Causas de infertilidad


Aborto recurrente

La perdida de un embarazo ocurre en aproximadamente el 20% por ciento de las gestaciones dependiendo de la edad materna, aumentando a medida que aumenta la misma. El estudio de la pareja debería comenzar luego de dos o mas embarazos perdidos.
Según los estudios epidemiológicos y la experiencia clínica, esta demostrado que alrededor del 50% de los casos de aborto recurrente no tiene una causa definida.
Con el avance de las técnicas de diagnóstico genético, se ha podido comprobar que la mayor parte de los abortos tempranos se produce por causas genéticas embrionarias (alrededor del 60% de ellos). Cuanto más precoz es el aborto, mayor es la probabilidad que se deba a una anomalía cromosómica numéricas (trisomías, monosomías poliploidías, es decir, la ausencia o el exceso de algún cromosoma), hecho que se relaciona con la edad materna avanzada. Esto no implica que la pareja tenga algún problema genético, sino que se produce una falla genética-reproductiva en el momento de la fecundación, y ello deriva en un aborto posterior. En muy contados casos de aborto recurrente (menos del 5%), puede haber problemas cromosómicos en alguno de los miembros de la pareja.
Otras causas posibles pueden ser maternas, como la presencia  de malformaciones uterinas (útero tabicado, útero bicorne) o patologías del útero como los miomas, pólipos o sinequias. En estos casos, una correcta evaluación diagnóstica permitirá la resolución quirúrgica de muchos de ellos. Además, existen factores endócrinos que pueden aumentar las probabilidades, como la hiperprolactinemia (altos niveles de prolactina en sangre), el hipotiroidismo (disfunción crónica de la glándula tiroides) o la poliquistosis ovárica, todos ellos tratables con medicación adecuada.

Pueden considerarse los factores autoinmunes, como el síndrome antifosfolipídico, o factores inmuno-hematológicos, como la trombofilia (afección que se caracteriza por una mayor predisposición a las trombosis vasculares).

Evaluación de parejas con aborto recurrente:

  • Estudio de cariotipo parental (estudio genético de la pareja).
  • Estudio hormonal de función tiroidea y prolactina.
  • Búsqueda de anticuerpos antifosfolipídicos.
  • Evaluación de causas uterinas, mediante ecografía, histerosalpingografía, o resonancia magnética.
  • Idealmente, realizar estudio genético de material de aborto para confirmar la probable aneuploidía embrionaria.

En caso de abortos tardíos (luego de la semana 10) que no respondan a otras causas debe pedirse el estudio de trombofilias hereditarias y adquiridas y realizar la consulta con un especialista en hematología.

La mejor manera de asesorar a una pareja con aborto recurrente es con la evidencia científica disponible y con una adecuada contención emocional. Es importante para ellos conocer el hecho de que, incluso cuando la evaluación clínica y de laboratorio sea negativa, tienen entre un 60 y 70 % de probabilidades de lograr un embarazo exitoso. Por ello, no se debe intentar calmar la ansiedad con estudios y tratamientos innecesarios e injustificados, y sí acompañar y asesorar desde el punto de vista médico y psicológico.

Ovario poliquístico

Los ovarios poliquísticos hacen referencia a un patrón ecográfico característico en el cual se ven múltiples folículos en la superficie del ovario. Existe un gran numero de mujeres con ovario poliquístico que no tienen problemas de fertilidad. Las mujeres con Síndrome de Ovario Poliquístico o SOP, presentan ciclos irregulares e incluso con ausencia de menstruación porque no ovulan, motivo por el cual se les dificulta quedar embarazadas.

Anovulación o ausencia de ovulación

La ausencia de ovulación puede deberse a múltiples factores:

  • Estrés.
  • Excesiva producción de prolactina.
  • Síndrome de ovarios poliquísticos.
  • Alteración de la glándula tiroides.
  • Perdida o ganancia de peso.

Además de la alteración de períodos menstruales y de la infertilidad, la anovulación crónica puede causar o exacerbar otros problemas a largo plazo, por ejemplo hiperandrogenismo u osteopenia.

Endometriosis

La endometriosis consiste en la aparición y crecimiento de tejido endometrial fuera del útero. Es una enfermedad relativamente frecuente que afecta entre el 10 -15% de las mujeres en edad fértil.

¿Qué la produce?

La causa de la endometriosis es desconocida. Una teoría es que, durante la menstruación, parte del tejido menstrual o endometrial, en lugar de evacuar en la menstruación, regresa al abdomen a través de las trompas de Falopio por flujo retrógrado. Según esta teoría, el tejido endometrial viable puede llegar a colonizar el ovario y responder en cada ciclo de la misma forma que las células endometriales uterinas, es decir, creciendo y descamándose en cada periodo menstrual. Otra teoría sugiere que hay células del peritoneo que se transforman en endometriales. El tejido endometrial que escapa del útero forma quistes en los ovarios denominados endometriomas, que puede afectar la función ovárica y la calidad del ovulo comprometiendo la fertilidad. La endometriosis puede ser una enfermedad hereditaria y ser causada por una predisposición genética.

¿Como se manifiesta?

Puede no tener síntomas, producir dolores intensos durante las menstruaciones o menstruaciones muy abundantes, síntomas intestinales entre otras manifestaciones. El grado de compromiso de la enfermedad se relaciona directamente con la dificultad para quedar embarazada

Lesiones en las trompas de Falopio

Las trompas de Falopio son los conductos que conectan el ovario con el útero. Su función es facilitar el encuentro del ovulo con el espermatozoide y llevar el embrión hacia la cavidad uterina para que se implante y desarrolle. Las lesiones en las trompas de Falopio son una de las principales causas de infertilidad femenina (aproximadamente entre el 30 y el 40 % de los casos) y de indicación de tratamientos de alta complejidad. Existen causas infecciosas, inflamatorias, cirugías previas, endometriosis que pueden comprometer la función de la trompa de Falopio produciendo obstrucciones y acumulación de liquido en las mismas impidiendo que cumplan su función.

Aborto recurrente

La perdida de un embarazo ocurre en aproximadamente el 20% por ciento de las gestaciones dependiendo de la edad materna, aumentando a medida que aumenta la misma. El estudio de la pareja debería comenzar luego de dos o mas embarazos perdidos. Según los estudios epidemiológicos y la experiencia clínica, esta demostrado que alrededor del 50% de los casos de aborto recurrente no tiene una causa definida. Con el avance de las técnicas de diagnóstico genético, se ha podido comprobar que la mayor parte de los abortos tempranos se produce por causas genéticas embrionarias (alrededor del 60% de ellos). Cuanto más precoz es el aborto, mayor es la probabilidad que se deba a una anomalía cromosómica numéricas (trisomías, monosomías poliploidías, es decir, la ausencia o el exceso de algún cromosoma), hecho que se relaciona con la edad materna avanzada. Esto no implica que la pareja tenga algún problema genético, sino que se produce una falla genética-reproductiva en el momento de la fecundación, y ello deriva en un aborto posterior. En muy contados casos de aborto recurrente (menos del 5%), puede haber problemas cromosómicos en alguno de los miembros de la pareja. Otras causas posibles pueden ser maternas, como la presencia  de malformaciones uterinas (útero tabicado, útero bicorne) o patologías del útero como los miomas, pólipos o sinequias. En estos casos, una correcta evaluación diagnóstica permitirá la resolución quirúrgica de muchos de ellos. Además, existen factores endócrinos que pueden aumentar las probabilidades, como la hiperprolactinemia (altos niveles de prolactina en sangre), el hipotiroidismo (disfunción crónica de la glándula tiroides) o la poliquistosis ovárica, todos ellos tratables con medicación adecuada. Pueden considerarse los factores autoinmunes, como el síndrome antifosfolipídico, o factores inmuno-hematológicos, como la trombofilia (afección que se caracteriza por una mayor predisposición a las trombosis vasculares). Evaluación de parejas con aborto recurrente: • Estudio de cariotipo parental (estudio genético de la pareja) • Estudio hormonal de función tiroidea y prolactina • Búsqueda de anticuerpos antifosfolipídicos • Evaluación de causas uterinas, mediante ecografía, histerosalpingografía, o resonancia magnética • Idealmente, realizar estudio genético de material de aborto para confirmar la probable aneuploidía embrionaria. En caso de abortos tardíos (luego de la semana 10) que no respondan a otras causas debe pedirse el estudio de trombofilias hereditarias y adquiridas y realizar la consulta con un especialista en hematología. La mejor manera de asesorar a una pareja con aborto recurrente es con la evidencia científica disponible y con una adecuada contención emocional. Es importante para ellos conocer el hecho de que, incluso cuando la evaluación clínica y de laboratorio sea negativa, tienen entre un 60 y 70 % de probabilidades de lograr un embarazo exitoso. Por ello, no se debe intentar calmar la ansiedad con estudios y tratamientos innecesarios e injustificados, y sí acompañar y asesorar desde el punto de vista médico y psicológico.

Falla ovárica precoz o menopausia precoz

El fallo ovárico prematuro o menopausia precoz se define como el cese de la menstruación antes de los 40 años , con niveles altos de hormona FSH y LH, presentando menstruación irregulares que terminan por desaparecer. Afectan aproximadamente al 1% de la población. Causas En la mayoría de las pacientes no se sabe la causa. Las causas conocidas se relacionan con alteraciones genéticas, enfermedades autoinmunes, cirugías previas. La menopausia precoz produce una alteración de la fertilidad porque disminuye la cantidad y la calidad de los óvulos. Es importante consultar a un especialista aunque no se desee embarazo, ya que la falla en el funcionamiento del ovario tiene consecuencias en otros órganos como los huesos, el corazón y el cerebro.

Causas de infertilidad masculina

Las principales causas de infertilidad masculina son: • Alteraciones del tracto genital que imposibilita depositar el semen en el fondo de la vagina durante el coito. • Problemas de erección. • Alteraciones en la producción del semen (disminución de la calidad y la cantidad del semen). • Situación anómala del meato urinario, curvaturas muy pronunciadas del pene o una gran disminución del mismo. • Obesidad extrema.

Azoospermia

La azoospermia es un trastorno orgánico en el cual el hombre tiene ausencia de espermatozoides en su semen. Se asocia con muy bajos niveles de fertilidad. Las causas fundamentales de la escasa producción de espermatozoides en los testículos pueden deberse a: • Glándulas del cerebro (hipófisis o hipotálamo) que producen las hormonas que regulan la formación de espermatozoides. • Alteraciones genéticas (síndrome de Kinefelter). • Alteraciones de los genes contenidos en el cromosoma que regulan la formación de los espermatozoides. • Gran cantidad de problemas de los testículos, como falta de desarrollo, desarrollo anómalo o falta de descenso en la bolsa. El primer estudio a realizar frente a una azoospermia es la determinación de la hormona FSH que se produce en la glándula hipófisis y es la responsable de que el testículo produzca espermatozoides. Así, si se halla en concentraciones muy altas, nos indica la ausencia o disminución de las células madre de los espermatozoides (espermatogonias). Otra de las pruebas que se realiza es un espermograma, que es un análisis del semen que nos da información sobre la cantidad, morfología y calidad de los espermatozoides. De estar indicado es posible realizar una biopsia testicular, una pequeña intervención que permite extraer una muestra de espermatozoides del testículo que luego pueden ser utilizados en tratamientos de alta complejidad para formar embriones que darán lugar a un embarazo.